viernes, 6 de julio de 2012

Nada es para siempre

Atados nos hayamos frente a las puertas del destino.
Y nuestras vidas se derraman en un vaso de vino.
Frágil fluido que es amargo a la vez que dulce
pues sentencia nuestro final, y nuestro dolor reduce.

¿Qué se debe hacer en la situación en la que me hallo?
¿Debo correr? ¿Tal vez escapar? ¿O asumir mi fallo?
No. Mi hora llegó y tengo que afrontar mi final.
Soy humano. De la muerte es la victoria triunfal.

Pero no he de negar que triste es esta, mi sentencia,
que por ser un humano mi vida no hace diferencia,
pues no soy nadie especial, todos moriremos igual,
La vida y la muerte, para nosotros tienen un plan.

Así que aquí se despide este viejo mortal,
que tendrá que afrontar su destino fatal,
y así poder explorar que hay después de la vida,
pues no hay ticket de vuelta, sino solo de ida.

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